Aprendizaje Colaborativo

El aprendizaje colaborativo, es una filosofía, no sólo una técnica de aula”. Makarenko.

En la educación un elemento primordial es el Aprendizaje  Colaborativo en las actividades de enseñanza y aprendizaje.  Se puede afirmar que todos los proyectos que utilizan métodos o técnicas innovadoras de enseñanza están estrechamente vinculados a este tipo de trabajo en la que los participantes se involucran y se enriquecen mutuamente. De esta manera, en todos los aspectos del ser humano implica formarse, trabajar, interpretar, comprender, apoyar y compartir con el otro. Esta consideración es coherente con la aseveración de que la esencia educativa, la esencia del desarrollo de la capacidad mental de los seres humanos, se da mediante un  proceso de socialización.

De acuerdo con Millis (1996),  los estudiantes aprenden más cuando utilizan el Aprendizaje Colaborativo, pues recuerdan por más tiempo el contenido, desarrollan habilidades de razonamiento superior  así como de pensamiento crítico y se sienten más confiados y aceptados por ellos mismos y por los demás. Al mismo tiempo, al implementar el Aprendizaje Cooperativo como estrategia didáctica, se promueve la autonomía,  la responsabilidad, la participación, la comunicación, la motivación, el interés, la organización, el trabajo en equipo, el respeto, la reflexión e incluso la autoevaluación; todos estos elementos enmarcados bajo la planificación, la suma de esfuerzo y talento para alcanzar un objetivo común.

Entendiéndose estrategia didáctica  como un conjunto de actividades, tareas y prácticas pedagógicas mediante diversos métodos, recursos y elementos de enseñanza, el Aprendizaje Colaborativo nunca se produce en aislamiento. Williams y Burden (1999) postulan que resulta altamente beneficioso, pues aumenta el aprendizaje enriqueciéndose mediante la experiencia, permite el logro de objetivos y aumenta la motivación generando mayor cercanía y compromiso por parte de los miembros del grupo.

Cuando se planifican las actividades, ejercicios o tareas, se debe promover la participación de los estudiantes y el docente debe ser un planificador y un estratega pero sobre todo un mediador. El alumno, debe de ser orientado por el maestro para descubrir y otorgar significado a los conocimientos y levarlos a la práctica. Mediante el aprendizaje cooperativo, los estudiantes aprenden de manera más natural, desarrollan capacidades de pensamiento crítico, son capaces de regular y monitorear sus procesos, su percepción y comprensión del entorno.

Para llevar acabo dicha estrategia, se requiere también de un método entendido como todo procedimiento o modo que obedece a un orden de acciones, pautas u orientaciones para alcanzar determinados objetivos. El concepto de estrategia didáctica, responde entonces, en un sentido estricto, a un procedimiento organizado, formalizado y orientado para la obtención de una meta claramente establecida. Su aplicación en la práctica requiere del perfeccionamiento de procedimientos y de técnicas cuya elección detallada y diseño son responsabilidad del docente.

Durante mi experiencia como docente en establecimientos educativos y en la práctica pedagógica de la Universidad, el Aprendizaje Colaborativo se presenta como una herramienta de gran valor, pues permite la interacción, formulación de preguntas y solución de problemas por parte de los estudiantes, un proceso esencial durante el desarrollo de la clase mediante actividades, ejercicios y tareas que involucran una participación constante por parte de los alumnos donde éstos se convierten en agentes activos del conocimiento. A partir del enfoque comunicativo, nace el enfoque por tareas, como lo explica Nunan (1989), surge con el objetivo de fomentar el aprendizaje mediante el uso real de la lengua en el aula, de ese modo los procesos de aprendizaje incluyen necesariamente procesos de comunicación a través de la realización de tareas dentro del contexto real de los estudiantes. Desde mi perspectiva y experiencia, el aprendizaje colaborativo y el enfoque por tareas han sido fundamentales para mí, pues mi práctica en el Centro de Lenguas de la Universidad (CLUS) los diferentes niveles de conocimiento e intereses de los estudiantes así lo demandan.

Por otro lado, en cuanto a la práctica pedagógica y de investigación, ha sido posible implementar el uso de las Tics, como herramienta para propiciar el aprendizaje autónomo, el interés y la responsabilidad mediante la creación de una wiki para los estudiantes, un grupo en redes sociales y una cuenta de correo electrónico para estar en contacto con ellos, recibir sugerencias, preguntas y comentarios.  En este aspecto, la asignatura Educación y Cibercultura, ha resultado de gran ayuda, pues ha permitido descubrir nuevos espacios, plataformas, elementos virtuales y además propicia la cooperación, implementa diversos mecanismos para desarrollar y/o mejorar aspectos del conocimiento en cuanto a tecnología que se pueden vincular directamente a nuestra labor docente y a experiencias pedagógicas dentro y fuera del aula.

Todos y cada uno de los programas, elementos visuales, efectos, movimientos, imágenes,  colores, presentaciones, enlaces, escritores y un sinnúmero de información, datos y referencias, estimulan la curiosidad y la necesidad de ampliar y conocer cada vez más, así como la posibilidad de vincular todo lo aprendido al diseño de materiales, de las clases, actividades y tareas que promuevan el aprendizaje en cualquier área del conocimiento.  Durante todo este proceso de prueba y aplicación de conceptos relacionados con la red y el ciberespacio dentro de un nuevo mundo que irrumpe como un nuevo tipo de cultura, la Cibercultura, es importante igualmente tener en cuenta las necesidades, los intereses, los gustos y las falencias de los estudiantes para llevar a cabo un plan de estrategias didácticas que tomen en cuenta todos estos aspectos y el contexto  en el que los estudiantes se desenvuelven. De esta manera el aprendizaje será verdaderamente significativo para los aprendices y aun más motivante para el docente.

Referencias

Millis, B. (1996). Materials presented at The University of Tennessee at  hattanooga Instructional Excellence Retreat.

Nunan, D. (1993). Collaborative Language Learning and Teaching. Cambridge,C.U.P.

Williams, M. & Burden R. (1999). Psychology for Language Teachers. Cambridge, C.U.P.

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